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Science & Health28 oct 2026

El cometa interestelar 3I/ATLAS muestra hielo de agua mezclado con polvo, según el Webb

Un estudio con el telescopio James Webb halla granos de hielo de un micrómetro en la coma del tercer objeto interestelar identificado, con rasgos espectrales afines a los de cuerpos helados transneptunianos.

El cometa interestelar 3I/ATLAS muestra hielo de agua mezclado con polvo, según el Webb

El cometa interestelar 3I/ATLAS, tercer objeto procedente de otro sistema estelar identificado mientras cruza el sistema solar, arrastra en su coma granos de hielo de agua íntimamente mezclados con polvo, según un estudio dirigido por el Southwest Research Institute a partir de observaciones del telescopio espacial James Webb. El trabajo se inscribe en el interés por los visitantes interestelares: cuerpos helados formados en discos de gas y polvo de otras estrellas, cuya composición queda al descubierto cuando el calor solar los activa. La semejanza descrita con mundos helados del sistema solar atañe a la forma del rasgo espectral del hielo de agua, no a una equivalencia química.

El instrumento NIRSpec de Webb observó 3I/ATLAS en tres ocasiones —agosto y diciembre de 2025 y abril de 2026—, antes y después de su máxima aproximación al Sol. Los espectros muestran una absorción intensa cerca de 3 micrómetros, señal de hielo de agua, mientras que las bandas de 1,5 y 2,0 micrómetros, habituales en la mayoría de los cometas, aparecen muy débiles o ausentes. Según los modelos de dispersión de luz, la explicación más ajustada son agregados de un micrómetro o menos en los que el hielo está mezclado con material refractario: en granos tan pequeños y polvorientos la luz recorre poca distancia a través del hielo, lo que atenúa las bandas cortas y deja intacta la de 3 micrómetros.

La comparación con objetos transneptunianos, cuerpos helados que orbitan más allá de Neptuno, mostró que la forma de esa banda ancha se parece a la de varios grupos de tales objetos, en especial los que también presentan indicios de hielo de dióxido de carbono y compuestos orgánicos. «Al primer vistazo, 3I/ATLAS parece distinto de los cometas helados que conocemos», señala Silvia Protopapa, autora principal; situado junto a esos mundos distantes, añade, «dejó de parecer fuera de lugar». Martin Cordiner, investigador principal del programa de Webb, subraya que el objetivo era caracterizar el hielo, el polvo y el gas liberados para aprender sobre la formación de los planetesimales.

En la última observación, de abril de 2026, los datos admitían además una población adicional de granos ricos en hielo, mayores que los inferidos antes pero aún en torno al micrómetro; un rasgo débil en 3,1 micrómetros concuerda con hielo cristalino. Michael Kelley, segundo autor, advierte de que no puede determinarse si los cambios responden al calentamiento solar en cada observación o a material nuevo expuesto por la erosión de la superficie. El resultado procede de modelización espectral y no de imágenes directas de granos individuales, y los tamaños efectivos derivados podrían no corresponder a los originales del interior del cometa. Nuevas observaciones de cometas del sistema solar y de visitantes interestelares recién descubiertos deberán poner a prueba estas interpretaciones.