Washington difunde expedientes históricos de avistamientos en la isla Catalina
La séptima entrega del sistema PURSUE incorpora informes de 1949 a 1955 sobre objetos no identificados en la isla californiana; los documentos no ofrecen pruebas de un origen extraterrestre.

El Departamento de Guerra de Estados Unidos difundió el 23 de octubre de 2026 un conjunto de 28 archivos históricos sobre fenómenos anómalos no identificados, entre ellos varios informes de avistamientos registrados en la isla Catalina, frente a la costa de California, entre 1949 y 1955. La publicación constituye la séptima entrega del sistema denominado PURSUE —Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters—, cuya primera entrega se produjo el 8 de mayo de 2026. Por su contenido, el material se inscribe en el terreno de la divulgación de expedientes oficiales sobre objetos no identificados: reproduce testimonios civiles y evaluaciones militares de las décadas de 1940 y 1950, y no establece la identidad de lo observado ni aporta pruebas de un origen no terrestre.
Uno de los expedientes, fechado el 25 de junio de 1952, recoge el relato de tres miembros de los Boy Scouts que participaban en un campamento de verano en Camp Fox y que caminaban por la zona montañosa de Santa Catalina. Un informe de inteligencia de la Fuerza Aérea reproduce su descripción de un objeto «de color plateado», de «altitud incierta» y velocidad «más rápido que un avión a reacción convencional», que emprendió un giro ascendente poco antes de su «desaparición por desintegración». Las citas proceden del informe redactado en inglés y se ofrecen traducidas. El oficial que preparó el documento señaló que no se había intentado evaluar la fiabilidad de los testigos y calificó su experiencia de «probablemente escasa en el mejor de los casos»; el expediente registra el testimonio, pero no determina de forma independiente qué observaron.
En el caso del 16 de noviembre de 1953, una persona no identificada describió un objeto redondeado, de tono blanco purpúreo, que en un principio parecía inmóvil y luego se desplazó hacia el noroeste, en dirección a Los Ángeles, a lo largo de unos diez minutos. Según OVNI Hoje, la evaluación militar consideró a esa persona relativamente fiable por su vinculación con actividades de aeronaves militares, mientras que los astrónomos consultados entonces apuntaron que el planeta Júpiter podía explicar la observación. En una carta de mayo de 1949, el residente en Avalon Percy Wackey trasladó el relato de su esposa y de otra persona, que habrían visto seis objetos sobre la isla el 28 de abril de ese año: «Mi esposa y una maestra de escuela vieron seis objetos en el cielo, no en grupo, sino de uno en uno», y añadió que, minutos después, ella, su hija y su nieto vieron cuatro más, «todos viajaban en la misma dirección». Una anotación de la Fuerza Aérea indicó que la información era insuficiente para su evaluación. El 15 de marzo de 1955, el también residente en Avalon Paul J. Carr relató haber visto un objeto naranja muy brillante durante unos dos segundos; el oficial que registró la observación consideró posible una explicación astronómica y concluyó que no era necesario seguir investigando.
El archivo oficial del Pentágono explica que algunos casos permanecen sin resolver porque los investigadores carecen de información suficiente para alcanzar una conclusión definitiva, y precisa que una clasificación de ese tipo no indica por sí misma que un objeto fuera extraterrestre o tecnológicamente avanzado. En una revisión histórica de 2024, la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) del Pentágono informó de que no había encontrado pruebas verificables de que los avistamientos investigados representaran actividad extraterrestre ni de que el Gobierno estadounidense poseyera tecnología extraterrestre. Los documentos difundidos no identifican los objetos descritos y el relato de los scouts sigue sin explicación en el material revisado; las fuentes consultadas no indican fecha para una próxima entrega del sistema PURSUE.