Archivos del Pentágono recogen relatos de criaturas y luces en un rancho de Utah
Un informe de 2010 de un contratista privado vinculado a la investigación federal entrevistó a más de 25 personas en la cuenca de Uintah; el análisis de pelos apuntó a un perro y a un mapache.

El Pentágono difundió el 23 de octubre de 2026 un lote de documentos sobre objetos voladores no identificados que incluye el informe Utah Ranch Investigation, de 60 páginas, elaborado en 2010 por Bigelow Aerospace Advanced Space Studies (BAASS), un contratista privado vinculado a la investigación financiada por el Gobierno estadounidense. El expediente reúne entrevistas con más de 25 personas en torno a Fort Duchesne, en la cuenca de Uintah (Utah), y pertenece a esa franja de la divulgación oficial que avanza sobre testimonios y no sobre verificaciones: los documentos no establecen que las criaturas descritas fueran sobrenaturales ni que existiera un portal, y su publicación no equivale a un reconocimiento gubernamental de actividad paranormal. Su interés, en el debate sobre los fenómenos aéreos no identificados, está en mostrar cómo se examina un relato extraordinario años después, sin fotografías independientes ni observaciones repetibles.
Entre los testimonios figura el de un vecino que describió una figura encorvada de pelo negro y gris, orejas puntiagudas, cola corta y una nariz más parecida a la humana que a la de un perro; calculó unos seis pies de altura y 250 libras en un encuentro de enero de 2010, mientras otros testigos hablaron de entre seis y siete pies. Dos noches antes de su entrevista del 24 de marzo, el mismo hombre vio una sombra grande cruzar frente a su casa hacia las ocho de la noche; sus perros la persiguieron y la presa golpeó repetidamente una alambrada antes de huir hacia una granja abandonada, en un episodio de unos 30 minutos que observó desde el umbral. De una púa los investigadores recuperaron pelos: dos muestras compartían la secuencia de ADN canino de un perro de la propiedad y BAASS consideró probable que fueran del mismo animal, aunque el resultado por sí solo no era concluyente. Otra muestra, tomada de una roca, coincidió con ADN de mapache.
El expediente registra además un «rugido gruñente» oído dos veces, de cinco a diez segundos, hacia las once de la noche del 22 de marzo de 2010; un brazo peludo de tres pies que asomó por la ventana de un dormitorio en el invierno de 2003; y una figura encorvada de aspecto femenino, con cabello negro a la altura de los hombros y ropa raída, que saltaba entre tejados hacia 2009, identificada por la testigo con lo que, según dijo, la cultura ute conoce como la «Basket Lady». Otra mujer reportó una criatura lampiña de ocho pies agazapada sobre un refugio de caballos en septiembre de 2009.
El relato más extraño es el de una mujer que recordaba haber visto, unos 20 años antes de su entrevista, una formación clara y estacionaria de unos 30 a 40 pies de alto que ondulaba como el agua y se parecía a un espejismo de calor, observada desde unas 100 pies. Le produjo una sensación de paz y seguía visible cuando se marchó; con los años, tras leer un libro sobre Skinwalker, la interpretó como «una puerta a otro mundo». Los documentos catalogan también esferas luminosas, como una azul que flotaba cerca del lago Bottle Hollow y avanzaba hacia Skinwalker Ridge. Para comprobarlo, el personal de BAASS instaló siete cámaras digitales de fauna y entrevistó a ganaderos y agentes de la ley.
El mapa del informe, con los datos identificativos intensamente censurados, sitúa la investigación en torno a Skinwalker Ranch, una propiedad de 512 acres en la cuenca de Uintah asociada a denuncias de actividad paranormal. La tradición navajo describe al skinwalker como una bruja malévola capaz de adoptar forma animal. Queda la imagen de una púa de alambre con pelos adheridos y la constatación de que, sin fotografías verificadas, especímenes biológicos ni observaciones repetibles, no es posible saber si aquellos vecinos vieron fauna desconocida, confundieron animales comunes o experimentaron otra cosa.